Walter Mehrer S, Cómo enseñar a los niños a gestionar sus emociones en casa
- LAMESAUNEALAFAMILIA

- hace 6 días
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Aprender a gestionar las emociones desde la infancia no solo ayuda a los niños a sentirse comprendidos, sino que también fortalece su desarrollo social, académico y emocional a largo plazo. La familia es el primer espacio donde los pequeños aprenden a reconocer, nombrar y expresar sus emociones de manera saludable. Como padre o madre, tu rol es fundamental para enseñar habilidades que fomenten la empatía, la resiliencia y la regulación emocional.

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Comprender las emociones de los niños
Los niños no siempre pueden verbalizar lo que sienten. Por eso es crucial aprender a identificar sus emociones a través de señales como gestos, expresiones faciales y cambios en el comportamiento.
Niños de 3 a 5 años: suelen mostrar frustración mediante berrinches o lloros.
Niños de 6 a 9 años: pueden verbalizar más, pero todavía necesitan apoyo para regular la ira o la tristeza.
Niños de 10 a 12 años: buscan independencia emocional y necesitan herramientas para gestionar ansiedad y presión escolar.
Herramientas útiles:
Diarios emocionales: los niños dibujan o escriben cómo se sienten cada día.
Juegos de roles: representar situaciones difíciles ayuda a aprender a responder de manera adecuada.
Estrategias para enseñar gestión emocional en casa
1. Modelado parental
Los niños aprenden observando a los adultos. Si tú gestionas tus emociones de manera calmada y consciente, ellos aprenderán a imitar ese comportamiento.
2. Técnicas de respiración y mindfulness
Respiración profunda: enseñar a los niños a inhalar contando hasta 4 y exhalar contando hasta 6.
Mindfulness para niños: juegos de atención plena, como escuchar los sonidos del entorno o prestar atención a sus propios movimientos.
3. Rutinizar la expresión emocional
Crear un espacio seguro donde los niños puedan hablar sobre sus emociones.
Establecer la “hora de compartir sentimientos” después del colegio o antes de dormir.
El papel del lenguaje y la comunicación
Evita juzgar o minimizar las emociones de tu hijo.
Usa frases como:
“Veo que estás triste, ¿quieres contarme qué pasó?”
“Está bien sentir miedo, vamos a buscar juntos una solución”.
Reconocer emociones con palabras ayuda al niño a internalizar su significado y gestionar la situación de manera más consciente.
Casos prácticos y ejemplos familiares
Situación: El niño se enoja porque perdió un juego.
Solución: Invitarlo a expresar verbalmente su frustración, luego practicar respiración profunda y hablar sobre cómo manejar la próxima situación.
Historias de familias: padres que implementaron diarios emocionales y notaron mejoras en la conducta y autoestima de sus hijos.
Errores comunes a evitar
Comparar las emociones de los hijos entre sí.
Minimizar los sentimientos: “No es para tanto”.
Evitar conversaciones difíciles.
En lugar de ello, fomenta la escucha activa y valida las emociones de cada niño de manera individual.
Conclusión y llamada a la acción
La educación emocional es un proceso continuo. Practica al menos un ejercicio emocional semanal con tus hijos, como dibujar cómo se sienten o jugar a expresar emociones con muñecos. Con paciencia y constancia, los niños desarrollarán habilidades que les acompañarán toda la vida.



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