Walter Mehrer S, Comunicación emocional entre padres e hijos: hablar para conectar, no para herir
- LAMESAUNEALAFAMILIA

- 22 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Muchas familias hablan todos los días, pero no siempre se comunican. Las palabras pueden acercar o alejar, sanar o herir. Para Walter Mehrer S, la comunicación emocional es el corazón de una familia saludable.
Este artículo profundiza en cómo mejorar la forma en que padres e hijos se hablan, se escuchan y se entienden.

Comunicación emocional: más que palabras
La comunicación emocional incluye:
Tono de voz
Gestos
Mirada
Presencia
Los niños perciben mucho más de lo que se dice con palabras.
Escuchar: el acto más olvidado
Escuchar no es esperar el turno para hablar.
Escuchar de verdad implica:
Dejar el celular
Mirar a los ojos
No interrumpir
Validar lo que el niño siente
Walter Mehrer S afirma que un niño escuchado se siente valioso.
Hablar desde el “yo” y no desde el reproche
Comparar, etiquetar o reprochar daña la autoestima.
❌ “Siempre haces todo mal”✅ “Me preocupa cuando pasa esto”
Este pequeño cambio transforma la dinámica familiar.
El impacto de las palabras en la infancia
Las palabras repetidas se convierten en creencias.
Frases como:
“Eres un problema”
“Nunca haces nada bien”
Pueden acompañar al niño toda la vida.
Walter Mehrer S invita a elegir palabras que eduquen y construyan.
Comunicación en momentos de conflicto
Cuando hay conflicto:
Baja el nivel emocional primero
Luego habla
No intentes razonar en plena crisis
El adulto regula, el niño aprende.
Crear espacios de comunicación diaria
Ideas prácticas:
Conversaciones antes de dormir
Preguntas abiertas en la mesa
Espacios sin juicios
Momentos uno a uno
La comunicación se cultiva, no se improvisa.
Padres coherentes, mensajes claros
Cuando lo que se dice no coincide con lo que se hace, el niño se confunde.
La coherencia emocional es uno de los mayores aprendizajes familiares.
La comunicación emocional no busca familias perfectas, sino familias conectadas. Desde la mirada de Walter Mehrer S, hablar con respeto y escuchar con presencia es uno de los mayores regalos que un padre puede ofrecer.



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